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El intenso operativo limpieza en el Barrio La
Esther lo llevó a cabo la Secretaría
de Producción municipal. Antes, los vecinos
le habían planteado al intendente Darío
Giustozzi la necesidad urgente de poner manos
a la obra.
Esta
iniciativa en el barrio La Esther es un paso más
y es positivo. Nadie puede negar el infatigable
trabajo que realizan las cooperativas en todas
las localidades, en todos los barrios y muchas
veces la gran cantidad de pedidos de los vecinos
-que son justos porque quieren vivir bien-, hace
que prioricemos los casos más urgentes
pero es importante que quede claro que ninguna
localidad va a quedar postergada. Es nuestro objetivo
desde la Secretaría y es una indicación
precisa del intendente Giustozzi, dijo Diego
Fernández Garrido, secretario de Producción
y Desarrollo municipal.
Fue así que, para cambiar la imagen
del barrio se dispuso de un equipo de 30
hombres, camiones, máquinas y herramientas
para darle un giro de 360 grados al panorama desolador
de un sitio totalmente descuidado, ausente de
servicios primarios y con una comunidad visiblemente
descontenta.
Las cuadrillas de las cooperativas Nuestra Fuerza,
Compañeros Unidos y Crecimiento en Brown
fueron las encargadas de semejante trabajo. Comenzaron
por la calle Leguizamón, que nace en la
Avenida Monteverde y es acceso principal al barrio.
Son ocho cuadras de asfalto densamente pobladas
donde la tarea fue quitar la basura acumulada
en los cordones, ramas y una vez en condiciones
pintar todo su recorrido.
Luego fue el turno del predio comprendido entre
las calles Leguizamón, Alvarez, Araujo
y República, de aproximadamente 3 cuadras
por cada lado fue sometido a un fuerte trabajo
de desmalezado con máquinas y machetes.
La enorme cantidad de pasto junto a la poda de
árboles llenaron más de 20 camiones.
Tal era el estado de abandono del lugar que las
cuadrillas durante la limpieza encontraron veredas
que, con el paso de los años, habían
sido tapadas por los grandes pastizales.
Se
sumaron además los trabajos de zanjeos
en las calles de tierra que servirán para
el corrimiento de las aguas domiciliarias y además
para evitar posibles inundaciones en caso de tormentas
Según testimonio de los propios vecinos
fuimos, por años, un barrio sin ningún
tipo de trabajo municipal, sin servicio de limpieza,
ni recolección de basura, sin luminarias
e inseguro. A tal punto, que comentaron
que en el predio desmalezado, años tras,
una niña había sido víctima
de violación y que ya la policía
había dejado sus recorridas habituales
convirtiendo al lugar en un serio peligro.
Durante los cinco días el enorme despliegue
de hombres y maquinarias fue la atención
del vecindario, que no podía creer el operativo
que se realizaba en ese lugar. Atrás quedaban
los pedidos sin respuesta. Comenzaba a asomar
un barrio distinto que, con la colaboración
de los vecinos y la acción del gobierno
municipal, seguirá siendo digno de vivir.
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