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Su
vida llena de peligros y de coraje
es claramente relatada por el historiador
Destéfano como sigue:
...
También la vida en esa época
era difícil y algunas veces
se ha acusado al almirante Brown de
ser contrabandista. Todos los marinos
de origen sajón de esa época
lo eran; por una sencilla razón,
porque Inglaterra tenía una
flota mercante que era varias veces
superior a las de todas las otras
naciones del mundo juntas, es decir,
sus naves de comercio marítimo
iban a todos los puertos del mundo
y, por otra parte, lo hacían
bien provistos de productos manufacturados
para comerciar, especialmente textiles.
Los ingleses, portugueses y holandeses
comerciaban donde los dejaban o lo
hacían en forma ilegal. Lo
mismo sucedió en el Virreinato
del Río de la Plata, donde
podemos decir que, si bien por el
monopolio, había un régimen
muy restringido del comercio, debido
al contrabando y desde fines del siglo
XVII, casi podría decirse que
teníamos comercio libre.
Las
damas del Río de la Plata se
vestían con las mejores telas
de Londres de todas las épocas
y el contrabando fue permitido o tolerado.
En
la marina mercante los grados de oficial
se obtenían con muchos años
de experiencia y demostración
constante de capacidad. El almirante
Brown, a los 19 años, tenía
patente de capitán mercante,
por lo cual podemos decir que era
un hombre sumamente capacitado para
el mar.
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Brown
vivió en el mar permanentemente
y se forjó como marino en la
mejor escuela de su tiempo. Estuvo
en la marina mercante norteamericana
y fue tomado prisionero por los ingleses
e incorporado a sus dotaciones. La
escuela de mar de los ingleses era
dura, pero la que mejor capacitaba
a los marinos de la época.
Por entonces, un genio de la guerra
en el mar era el adalid de la real
Armada Inglesa y se llamaba Horacio
Nelson. En esa escuela aprendió
Brown a ser mejor marino y a combatir.
Sus adversarios fueron españoles
y franceses.
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En
uno de sus viajes a Inglaterra, y
en un puerto de mar, conoció
a don Tomás Chitty, que lo
invitó a su casa por la simpatía
natural del joven marino. Chitty
tenía una hija: Elizabeth.
Cuántos problemas tenían
estos dos jóvenes que
se vieron y se quisieron quizás
con la primera mirada! Ella era protestante
e inglesa; él era irlandés
y católico. Cuánto debía
valer Brown para que esa familia,
que además era de la nobleza,
accediera a tomarlo en su seno! Todo
se superó; se casaron, demostrando
una gran amplitud de criterio para
la época, en materia religiosa,
lo hicieron en dos iglesias, una católica
y otra protestante, un 29 de
julio de 1809. Ella quedó en
Inglaterra mientras él seguía
haciendo navegaciones. En 1810 nació
su primera hija, llamada Elisa. El
convenio de los esposos establecía:
"nuestras hijas: protestantes;
nuestros hijos: católicos"
y lo cumplieron.
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El
almirante Brown era muy exigente con
sus capitanes y con las tripulaciones,
porque tenía que imponer una
disciplina férrea y además
porque quería que todos estuvieran
a su altura. Entre todos sus jefes
sólo una media docena gozaban
de su entera confianza. Ellos fueron
Rosales, Espora y Seguí, los
héroes de Quilmes los dos primeros,
el de Juncal el último. A ellos
siempre los distinguió y esos
tres grandes marinos fueron los que
condujeron a los demás marinos
criollos. A través de ellos
se transmitió el espíritu
browniano a nuestra Armada. ..."
Durante
mucho tiempo fueron motivo de debate
dos aspectos de la vida del almirante;
su vinculación con el comercio
de esclavos y la documentación
acerca de la fecha exacta de su arribo
a nuestras costas.
Acerca
del primer punto el historiador Pablo
Arguindeguy expresa lo siguiente:
...
También la vida en esa época
era difícil y algunas veces
se ha acusado al almirante Brown de
ser contrabandista. Todos los marinos
de origen sajón de esa época
lo eran; por una sencilla razón,
porque Inglaterra tenía una
flota mercante que era varias veces
superior a las de todas las otras
naciones del mundo juntas, es decir,
sus naves de comercio marítimo
iban a todos los puertos del mundo
y, por otra parte, lo hacían
bien provistos de productos manufacturados
para comerciar, especialmente textiles.
Los ingleses, portugueses y holandeses
comerciaban donde los dejaban o lo
hacían en forma ilegal. Lo
mismo sucedió en el Virreinato
del Río de la Plata, donde
podemos decir que, si bien por el
monopolio, había un régimen
muy restringido del comercio, debido
al contrabando y desde fines del siglo
XVII, casi podría decirse que
teníamos comercio libre.
Las
damas del Río de la Plata se
vestían con las mejores telas
de Londres de todas las épocas
y el contrabando fue permitido o tolerado.
En
la marina mercante los grados de oficial
se obtenían con muchos años
de experiencia y demostración
constante de capacidad. El almirante
Brown, a los 19 años, tenía
patente de capitán mercante,
por lo cual podemos decir que era
un hombre sumamente capacitado para
el mar....
Con
respecto a su arribo al Río
de la Plata, el académico Pablo
Arguindeguy, después de una
intensa búsqueda sobre documentación
que respaldara las anteriores teorías
del historiador Humberto Burzio, dio
con los mismos, que permanecían
archivados bajo una catalogación
incierta, desde el momento en que
lo hiciera Angel Carranza, concluyendo
lo siguiente:
"...
Lo que sí podemos hoy documentalmente
afirmar es que Brown se halló
en el Plata a principios de octubre
de 1811, y en Buenos Aires a fines
de ese mes, principios de noviembre,
insertándose en la novedad
del cambio de gobierno y otros hechos
históricos conocidos. Que su
primer acto aquí fue el de
vender al gobierno patriota un lote
importante de pertrechos de guerra
y que el resultado de esa venta, mas
lo que pudo obtener de los rezagos
de su buque, constituyeron un capital
apreciable que le facilitó
la compra de una embarcación
para constituirse en naviero del Plata,
la adquisición de un terreno
y la erección de su hogar en
él, con la radicación
de su grupo familiar.
La
pérdida del buque lo aferró
a Buenos Aires. Lo afirmó aún
mas su labor marinera mercante posterior,
la que además lo hizo conocedor
del río. Sus escaramuzas con
la Real Armada por motivos tan particulares
como patriotas, le dieron fama. De
la sumatoria de esas circunstancias
ocasionales, mas algunas que permanecen
ocultas, salió su designación
como comandante en jefe de la escuadra
de marzo de 1814, y todo su posterior
sino de héroe. ...
Alejado
de las batallas y dedicado a la vida
familiar en su chacra de Barracas,
nuestro Héroe Guillermo Brown
fallece en 1857.
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Fuentes
Destéfano
Laurio H. Brown, nuestro máximo
héroe marítimo. En:
Boletín de la Academia Nacional
de la Historia. Volumen L (1977) Buenos
Aires
Arguindeguy,
Pablo E. Prueba documental documental
del arribo de don Guillermo Brown
al Río de la Plata. En Investigaciones
y ensayos. Nro. 34.ANH. Enero-junio
1983.
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