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Almirante Brown - Personalidades destacadas
 
 
 

Militar de origen irlandés y luchador por la independencia Argentina. Nació en Foxford, pueblo de Irlanda, el 22 de junio de 1777, vivió allí hasta los nueve años de edad cuando su padre lo llevó a América a la ciudad de Filadelfia donde al poco tiempo quedó huérfano y carente de toda protección y afecto...

 

Su vida llena de peligros y de coraje es claramente relatada por el historiador Destéfano como sigue:

“... También la vida en esa época era difícil y algunas veces se ha acusado al almirante Brown de ser contrabandista. Todos los marinos de origen sajón de esa época lo eran; por una sencilla razón, porque Inglaterra tenía una flota mercante que era varias veces superior a las de todas las otras naciones del mundo juntas, es decir, sus naves de comercio marítimo iban a todos los puertos del mundo y, por otra parte, lo hacían bien provistos de pro­ductos manufacturados para comerciar, especialmente textiles. Los ingleses, portugueses y holandeses comerciaban donde los dejaban o lo hacían en forma ilegal. Lo mismo sucedió en el Virreinato del Río de la Plata, donde podemos decir que, si bien por el monopolio, había un régimen muy restringido del comercio, debido al contrabando y desde fines del siglo XVII, casi podría decirse que teníamos comercio libre.

Las damas del Río de la Plata se vestían con las mejores telas de Londres de todas las épocas y el contrabando fue permitido o tolerado.

En la marina mercante los grados de oficial se obtenían con muchos años de experiencia y demostración constante de capacidad. El almirante Brown, a los 19 años, tenía patente de capitán mercante, por lo cual podemos decir que era un hombre sumamente capacitado para el mar.

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Brown vivió en el mar permanentemente y se forjó como marino en la mejor escuela de su tiempo. Estuvo en la marina mercante norteamericana y fue tomado prisionero por los ingleses e incorporado a sus dotaciones. La escuela de mar de los ingleses era dura, pero la que mejor capacitaba a los mari­nos de la época. Por entonces, un genio de la guerra en el mar era el adalid de la real Armada Inglesa y se llamaba Horacio Nelson. En esa escuela aprendió Brown a ser mejor marino y a combatir. Sus adversarios fueron españoles y franceses.

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En uno de sus viajes a Inglaterra, y en un puerto de mar, conoció a don Tomás Chitty, que lo invitó a su casa por la simpatía natural del joven ma­rino. Chitty tenía una hija: Elizabeth. Cuántos problemas tenían estos dos jóve­nes que se vieron y se quisieron quizás con la primera mirada! Ella era protes­tante e inglesa; él era irlandés y católico. Cuánto debía valer Brown para que esa familia, que además era de la nobleza, accediera a tomarlo en su seno! Todo se superó; se casaron, demostrando una gran amplitud de criterio para la época, en materia religiosa, lo hicieron en dos iglesias, una católica y otra pro­testante, un 29 de julio de 1809. Ella quedó en Inglaterra mientras él seguía haciendo navegaciones. En 1810 nació su primera hija, llamada Elisa. El con­venio de los esposos establecía: "nuestras hijas: protestantes; nuestros hijos: católicos" y lo cumplieron.

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El almirante Brown era muy exigente con sus capitanes y con las tripulaciones, porque tenía que imponer una disciplina férrea y además porque quería que todos estuvieran a su altura. Entre todos sus jefes sólo una media docena gozaban de su entera confianza. Ellos fueron Rosales, Espora y Seguí, los héroes de Quilmes los dos primeros, el de Juncal el último. A ellos siempre los distinguió y esos tres grandes marinos fueron los que condujeron a los demás marinos criollos. A través de ellos se transmitió el espíritu browniano a nuestra Armada. ..."

Durante mucho tiempo fueron motivo de debate dos aspectos de la vida del almirante; su vinculación con el comercio de esclavos y la documentación acerca de la fecha exacta de su arribo a nuestras costas.

Acerca del primer punto el historiador Pablo Arguindeguy expresa lo siguiente:

“... También la vida en esa época era difícil y algunas veces se ha acusado al almirante Brown de ser contrabandista. Todos los marinos de origen sajón de esa época lo eran; por una sencilla razón, porque Inglaterra tenía una flota mercante que era varias veces superior a las de todas las otras naciones del mundo juntas, es decir, sus naves de comercio marítimo iban a todos los puertos del mundo y, por otra parte, lo hacían bien provistos de pro­ductos manufacturados para comerciar, especialmente textiles. Los ingleses, portugueses y holandeses comerciaban donde los dejaban o lo hacían en forma ilegal. Lo mismo sucedió en el Virreinato del Río de la Plata, donde podemos decir que, si bien por el monopolio, había un régimen muy restringido del comercio, debido al contrabando y desde fines del siglo XVII, casi podría decirse que teníamos comercio libre.

Las damas del Río de la Plata se vestían con las mejores telas de Londres de todas las épocas y el contrabando fue permitido o tolerado.

En la marina mercante los grados de oficial se obtenían con muchos años de experiencia y demostración constante de capacidad. El almirante Brown, a los 19 años, tenía patente de capitán mercante, por lo cual podemos decir que era un hombre sumamente capacitado para el mar....”

Con respecto a su arribo al Río de la Plata, el académico Pablo Arguindeguy, después de una intensa búsqueda sobre documentación que respaldara las anteriores teorías del historiador Humberto Burzio, dio con los mismos, que permanecían archivados bajo una catalogación incierta, desde el momento en que lo hiciera Angel Carranza, concluyendo lo siguiente:

"... Lo que sí podemos hoy documentalmente afirmar es que Brown se halló en el Plata a principios de octubre de 1811, y en Buenos Aires a fines de ese mes, principios de noviembre, insertándose en la novedad del cambio de gobierno y otros hechos históricos conocidos. Que su primer acto aquí fue el de vender al gobierno patriota un lote importante de pertrechos de guerra y que el resultado de esa venta, mas lo que pudo obtener de los reza­gos de su buque, constituyeron un capital apreciable que le facilitó la compra de una embarcación para constituirse en naviero del Plata, la adquisición de un terreno y la erección de su hogar en él, con la radicación de su grupo familiar.

La pérdida del buque lo aferró a Buenos Aires. Lo afirmó aún mas su labor marinera mercante posterior, la que además lo hizo conocedor del río. Sus escaramuzas con la Real Armada por motivos tan particulares como patriotas, le dieron fama. De la sumatoria de esas circunstancias ocasionales, mas algunas que permanecen ocultas, salió su designación como comandante en jefe de la escuadra de marzo de 1814, y todo su posterior sino de héroe. ...”

Alejado de las batallas y dedicado a la vida familiar en su chacra de Barracas, nuestro Héroe Guillermo Brown fallece en 1857.


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Fuentes

Destéfano Laurio H. Brown, nuestro máximo héroe marítimo. En: Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Volumen L (1977) Buenos Aires

Arguindeguy, Pablo E. Prueba documental documental del arribo de don Guillermo Brown al Río de la Plata. En Investigaciones y ensayos. Nro. 34.ANH. Enero-junio 1983.

 

 
 
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